Año nuevo, submarino nuevo

Dos sumergibles estadounidenses, en el entorno de Gibraltar, durante las dos últimas semanas

El pasado Día de Reyes, el submarino USS Albany, de la clase Los Ángeles y que forma parte de la Sexta Flota con base en Nápoles, abandonaba el puerto de Gibraltar, a donde había llegado el pasado 30 de diciembre. Tras la denuncia de Verdemar sobre la presencia de otro submarino estadounidense, el USS Seawolf, en las cercanías del Peñón, el baile de sumergibles sigue siendo una constante en la Bahía.

No es la primera vez que el USS Albany recala en el puerto gibraltareño, donde ya recaló por primera vez en julio de 2004. En esta ocasión, la oficina de Asuntos Públicos de la Sexta Flota emitió un comunicado en el que dejaba constancia de dicha escala, «una visita programada», que habría de tener una duración de ocho días,

Albany, asignado al Mando de la Fuerza de Submarinos del Atlántico, viene operando actualmente bajo el mando y control de la Task Force 69, responsable de las operaciones de guerra submarina en las áreas de responsabilidad del Comando Europeo de los Estados Unidos y el Comando Africano de los Estados Unidos y actúa habitualmente complemento para el despliegue de guerra submarina de la Sexta Flota de los Estados Unidos (SIXTHFLT).

«Las operaciones del USS Albany en el teatro europeo resaltan la importancia de la guerra submarina y nuestro compromiso con los aliados y socios en la región», afirmó el capitán John Craddock, comandante de la Task Force 69. «La destreza táctica de Albany encarna el profesionalismo de la fuerza submarina».

Las operaciones recientes de Albany en el área de operaciones de la Sexta Flota incluyen una breve parada para el personal frente a la costa de Limassol, Chipre, a principios de diciembre, así como operaciones coordinadas con la OTAN y el Grupo de Ataque de Portaaviones USS Harry S. Truman: «La operatividad del submarino en todo el Mediterráneo demuestra la flexibilidad y adaptabilidad que los submarinos aportan a las fuerzas estadounidenses y aliadas en la región», puede leerse en un comunicado de la marina americana, tras su llegada al Peñón.

Albany fue comisionado en 1990 y es uno de los 62 submarinos completados de la clase Los Ángeles. La clase Los Ángeles contiene más submarinos nucleares que cualquier otra clase en el mundo. La clase fue precedida por la clase Sturgeon y seguida por la Seawolf. A excepción del USS Hyman G. Rickover (SSN 709), todos los submarinos de esta clase llevan el nombre de ciudades estadounidenses y algunos pueblos (por ejemplo, Key West, Florida, y Greeneville, Tennessee).

«Los submarinos de ataque rápido son plataformas multimisión que permiten cinco de las seis capacidades centrales de la estrategia marítima de la Armada: control marítimo, proyección de potencia, presencia avanzada, seguridad marítima y disuasión. Están diseñados para sobresalir en la guerra antisubmarina, la guerra antibuque, la guerra de ataque, las operaciones especiales, la inteligencia, la vigilancia y el reconocimiento, la guerra irregular y la guerra de minas. Los submarinos de ataque rápido proyectan poder en tierra con fuerzas de operaciones especiales y misiles de crucero Tomahawk en la prevención o preparación de crisis regionales», informó la USS Navy.

Como es sabido, la Sexta Flota de los Estados Unidos, con sede en Nápoles, Italia, lleva a cabo todo el espectro de operaciones conjuntas y navales, a menudo en concierto con socios aliados e interinstitucionales, «con el fin de promover los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos y la seguridad y la estabilidad en Europa y África».

La presencia del USS Albany en Gibraltar volvió a ser contestada por la organización Verdemar, que reclamó al submarino que se fuera «y deje de poner en riesgo nuclear el Estrecho de Gibraltar».

«Este puerto ha puesto la » estrella nuclear» sobre nuestros árboles de Navidad y hemos entrado en el 2022 con el sello #riesgonuclear en el Campo de Gibraltar –aseguró Verdemar en su página de Facebook–.Nuestra comarca no quiere participar en ninguna guerra submarina. Seguimos insistiendo que estos submarinos son » bombas flotantes» y ponen en riesgo a nuestras familias y a nuestro entorno. No aceptamos operaciones del submarino en el Mediterráneo, apostamos por la denuncia de estas entradas en todos los países ribereños del Mediterráneo por grupos de presión. Con este Arca de Noe donde salvamos parte de la población , flora y fauna; hemos querido simular el Plan de Emergencia ante una posible catástrofe».

21 años atrás, entre mayo de 2000 y mayo de 2001, la presencia en Gibraltar del HMS Tireless hizo saltar las alarmas de la opinión pública española y británica por la naturaleza de la reparación de la que fue objeto en el puerto gibraltareño y que afectó a su reactor nuclear. El “Jartible”, como fue rebautizado por los medios de comunicación de nuestro país, llegó al puerto gibraltareño desde el Mediterráneo tras sufrir una fuga de agua del circuito primario de refrigeración de su reactor, debido a una fisura en dicho circuito.

Con posterioridad, en los meses y años posteriores a su partida, la presencia de este tipo de unidades siguió siendo una constante. Cronológicamente, según datos de Verdemar difundidos por Europa Press, en diciembre de 2001 llegó el ‘Superb’, de la clase Swiftsure y perteneciente a la Royal Navy. En agosto de 2002 se «perdió una pieza radiactiva» en el fondeadero de Gibraltar y, en diciembre del mismo año, la Unión Europea abrió un expediente al submarino de EEUU ‘Oklahoma City’ por chocar, al emergen en las costas de San Roque (Cádiz), con un buque cisterna de una empresa noruega.

En julio de 2003 llegaron seis barcos de la Royal Navy «de transporte y minadores», y un submarino nuclear estadounidense de la clase Los Ángeles. En mayo de 2004 recaló el ‘HMS Trenchant’ de clase Trafalgar, de Reino Unido, y en junio el ‘HMS soberano’ de la misma clase. El 1 de julio de 2004 fue el turno del ‘USS Albany’ de clase Los Ángeles.

En febrero de 2005 llegó a la Base Naval de Gibraltar el ‘HMS Sceptere’, que «ha tenido serios problemas en el reactor nuclear en 1995, 1998, 2000 y 2002». En junio de ese mismo año, los submarinos de la Royal Navy ‘HMS Tireless’ y el ‘HMS Torbay’, ambos de la clase Trafalgar, dejaron de estar operativos por razones de seguridad, según fuentes del Ministerio de Defensa del Reino Unido.

En julio de 2005, el Ministerio de Defensa Británico, atendió a una petición cursada en febrero de ese año por el Gobierno español “para obtener una garantía escrita de que Reino Unido no utilizase su base en Gibraltar para hacer reparaciones en sus submarinos que afecten a dispositivos nucleares».

No es la primera vez que el Albany recala en Gibraltar

Finalmente, el Ministerio británico entendió las preocupaciones del Gobierno español y del Ejecutivo de la colonia, que estaban de acuerdo en rechazar que Londres recurriese a esta base para reparaciones nucleares, aunque «no pudo descartar volver a hacerlo en determinadas circunstancias».

No obstante, en septiembre de aquel año, el ‘HMS Trenchant’, que ya estuvo en aguas de la Bahía de Algeciras en 2004, de propulsión nuclear, abandonó el puerto de Gibraltar después de realizar una «visita de rutina», según la Royal Navy.

Al mes siguiente, en octubre de 2005, recaló el ‘HMS Turbulent’ y Ecologistas en Acción insistió en que el submarino «ponía en peligro a 600.000 personas de Gibraltar, Campo de Gibraltar, Costa del Sol y Norte de África».

El 17 de noviembre de 2005, un nuevo submarino de propulsión nuclear estadounidense entró en la Bahía para llevar a cabo, durante una hora, operaciones de intercambio de tripulación y aprovisionamiento de víveres y equipo. En diciembre recaló el ‘HMS Torbay’ de la Royal Navy.

En julio de 2006 pasaron por el puerto Gibraltareño el submarino norteamericano ‘USS Memphis’ y el británico ‘HMS Superb’, también de propulsión nuclear, que realizó tareas de avituallamiento y de recreo de su tripulación. El ‘HMS Suberb’ regresó en octubre.

El 22 de febrero de 2007, el ‘HMS Turbulent’, de la Royal Navy, atracó en la Base Naval de Gibraltar, en el South Mole, «siendo auxiliado por remolcadores del puerto». A éste le sucedió el ‘HMS Sceptere’, que atracó en el mismo fondeadero. Los ecologistas señalaron que el ‘HMS Sceptere’ «tiene una larga listas de averías, teniendo incluso que modificar piezas del reactor nuclear».

El 27 de abril atracó en el puerto de Gibraltar el submarino estadounidense ‘USS Augusta’, de clase Los Ángeles. Finalmente, el ‘USS San Juan’ partió ayer de ese mismo puerto después de haber permanecido cinco días en la zona.

Y así ha seguido ocurriendo. A raíz de la presencia del HMS Tireless se especuló con la posibilidad de que el puerto de Gibraltar hubiera cambiado su calificación, de Z a X, en la nomenclatura de las factorías militares británicas: “Estos muelles están considerados, dentro de la clasificación británica, como muelles Z, es decir, capacitados para atraque de buques de propulsión nuclear, con fines operativos o de descanso de tripulaciones, pero no para reparaciones de su planta nuclear. Sin embargo, la experiencia durante la escala de un año entero del ‘HMS Tireless’44 demuestra que esta limitación puede ser salvada calificándolos temporalmente como si fueran muelles X, que son los que la Royal Navy considera adecuados para llevar a cabo trabajos de seguridad radiológica”, afirma el periodista Luis Romero Bartomeus, especializado en temas de Defensa.

“Esta adecuación se consiguió equipando y trasladando desde donde fue necesario el equipo y el personal especializado requerido. En la Cámara de los Comunes, el por entonces ministro de Estado británico  para las Fuerzas Armadas, John Spellar, negó que la base naval de Gibraltar  hubiera sido recalificada como muelle X, sino que en base a su consideración  como Z “se ha mejorado a la norma necesaria para obtener la aprobación del  regulador” y que lo que se había hecho había sido “mejorar la organización

En el número 4 de Cuadernos de Gibraltar – Gibraltar Reports, correspondiente a los años 2020 y 2021, Romero Bartomeus publicó un amplio informe titulado “Las escalas de submarinos nucleares en Gibraltar y Rota, y los planes de emergencia radiológica”, que ya ue publicado íntegramente por este magazine.

“Las escalas habituales en Gibraltar, sin embargo, suelen limitarse a tareas de avituallamiento, descanso de personal y reparaciones que no tienen que ver con los elementos que componen el reactor nuclear, las que podríamos denominar convencionales. También es corriente que los submarinos realicen cargas de misiles de crucero o torpedos de los que arman habitualmente los SSN, ambos con carga convencional”, precisaba Luis Romero en dicho análisis.

Y continuaba: “Respecto a las reparaciones a las que se someten los submarinos en escala, pero que se prolongan a veces hasta dos semanas, o las recargas de armas submarinas, en la mayoría de las ocasiones son fácilmente observables dado que la visión sobre el muelle sur es accesible desde muchos lugares del Peñón y los andamios y los movimientos de operarios y equipos auxiliares que son necesarios pueden ser controlados en la distancia sin dificultad por cualquiera”.

“Que Gibraltar es un lugar habitual para este tipo de reparaciones y avituallamientos resulta evidente a simple vista, dada la cercanía de los muelles a la ciudad y la necesidad de atravesar zonas civiles para el trasiego de pertrechos desde los túneles del Peñón. Estos trabajos se realizan tanto en submarinos británicos como norteamericanos, sin distinción”.

Para el capitán de navío retirado Ángel Liberal Fernández, citado por Romero Bartomeus, “pese a que oficialmente siempre se declara que las escalas son para descanso de dotaciones o bien se las define como «programadas», en realidad el motivo de las entradas «suele ser para reparaciones», que generalmente se centran en el casco y máquinas (ajenas al reactor), equipos auxiliares, sensores y comunicaciones”.

El digital español Noticias Gibraltar, en enero de 2020, publicó una serie de tres artículos aportando una serie de datos estadísticos sobre las escalas de submarinos, “pero centrándose en los días de permanencia en puerto, destacando  que en 2019 se habían batido récords y que éste motivo, las reparaciones, era el que actualmente justificaba la mayoría de las llegadas de submarinos a la base gibraltareña”. De hecho, afirmaba que «la base militar de Gibraltar está dedicada a la realización de obras en este tipo de buques».

Entre la flota norteamericana y dado que los SSBN “no suelen realizar escalas durante sus patrullas”, por lo que no es habitual verlos si no es entrando y saliendo de sus puertos base, dada la naturaleza y la finalidad de sus despliegues.

“Así pues, estos submarinos no suelen ser vistos recalando en Gibraltar. Sin embargo, un escuadrón de los primitivos SSBN ‘Lafayette’ sí que tuvo su base en Rota durante las décadas de los años 60 y 70 el siglo pasado”, detalla Romero Bartomeus.

Sin embargo, a los SSGN (ex SSBN) sí se les puede ver en ocasiones en estos puertos, como fue el caso del ‘USS Georgia’ que durante la segunda semana del mes de agosto de 2020 fondeó por un corto espacio de tiempo frente a la base naval de Rota para, según informó el Departamento de Defensa norteamericano, recibir a varios integrantes de la Junta de Examen Nuclear del Comando de las Fuerzas de la Flota de Estados Unidos y embarcar repuestos”.

“De igual forma, el ‘USS Florida’, otro submarino clase Ohio reconvertido en SSGN, recaló en Gibraltar a finales de diciembre de 2019. Lo mismo que hizo casi un año después el SSGN ‘USS Seawolf’ que primero fondeó por unas horas en bahía el último día de noviembre y días después entró en puerto para permanecer diez días realizando reparaciones y reponiendo torpedos, zarpando el 11 de diciembre de 2020”.

Se trata del mismo sumergible que volvió a verse en la zona, semanas atrás, justo un año después de aquella escala. En mayo de 2019, visitaba Gibraltar el SSN ‘USS Olympia’, que a finales de octubre de ese mismo año fue dado de baja del servicio de forma permanente: “Curiosamente esta escala en Gibraltar se prolongó durante veinte días, según se difundió en la prensa, constituyendo la más prolongada en los últimos veinte años (excepción hecha del ‘HMS Tireless’ en 2000/2001)”.

“La presencia de submarinos nucleares de la US Navy en Gibraltar ha levantado siempre suspicacias en las autoridades españolas, que interpretan las mismas como una falta de compromiso con la reivindicación española sobre el Peñón –apunta Romero Bartomeus–. Lo cierto es que estas escalas se mantienen en unas cifras poco significativas, aunque no han desaparecido del todo. Por las filtraciones de ‘Wikileaks’ de los despachos del Departamento de Estado, sabemos que en junio de 2008 diplomáticos españoles hicieron saber a sus interlocutores norteamericanos su desagrado por dichas escalas”.

De la misma forma, y aunque son muy escasas las escalas de buques de otras nacionalidades, se han producido comunicaciones similares a otros países por parte del Gobierno español, sobre todo aliados, respecto a las escalas en Gibraltar de buques de Estado, añadía Luis Romero.

“Las escalas de submarinos norteamericanos en Gibraltar rara vez, desde hace varias décadas, han superado las dos entradas al año, siendo esta cantidad y la de una sola llegada las cifras más habituales. No es extraño tampoco que haya años en los que no recala ninguno, como 2002, 2009, 2013, 2015 y 2017. Tres entradas se registran en 2001, 2003, 2006 y el 2019, mientras que cuatro entradas solamente se han registrado en 2007 y 2008, siendo ésta la cifra más alta en las últimas dos décadas, según las estadísticas que hemos podido consultar”, reseñaba Luis Romero, quien precisa que durante las dos últimas décadas, las escalas de submarinos norteamericanos en Gibraltar suman unas treintaicinco.

La media de días de escala de los submarinos norteamericanos no llega a la semana, añade, “aunque el récord de estancia ininterrumpida en la base gibraltareña –sin contar el ‘HMS Tireless’– lo tiene, como ya señalamos más arriba, el ‘USS Olympia” con 20 días seguidos en mayo/junio de 201956, seguido del ‘USS Newport News’ que permaneció 18 días amarrado al muelle sur entre enero y febrero de 2016”.

“Los buques de superficie de la US Navy escalan con menor frecuencia que los submarinos, aunque todos los que lo hacen son de propulsión convencional. Muy lejos queda el año 1968 en que la Sexta Flota al completo visitó la base gibraltareña, teniendo que fondear en la Bahía, ocupando incluso aguas no reclamadas como propias por el Reino Unido”.


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