Almudena Ariza, en Plano Corto

La reportera ligada familiarmene al Campo de Gibraltar realiza un podcast sobre periodistas y conflictos

«Llevo más de 20 años como reportera de televisión recorriendo el mundo», escribe la periodista madrileña Almudena Ariza, familiarmente relacionada con Los Barrios, la localidad campogibraltareña donde transcurrieron sus veranos, donde inspiró uno de los primeros libros de un poeta notable y en una comarca en la que se puso por primera vez delante de un micrófono, cuando la emisora de Radio Algeciras estaba situada en la Plaza Alta y la dirigía aún Sergio González Otal.

Hoy, ha vuelto a pasar por «La ventana de la tele», con Mariola Cubells y Carles Francino, para explicar los motivos por los que ha creado un podcast, «Plano Corto», para narrar la trastienda de su oficio y de las historias que no caben en el minuto y medio de un informativo: «En este tiempo me he topado con otros periodistas, reporteros, comunicadores y gente de los medios que rara vez hablan de ellos mismos. Sin embargo, sus vidas son apasionantes. Y he pensado que era el momento de darles voz. También pasarán por aquí personas singulares con las que me ido encontrando y que tienen historias poderosas», así presentaba su podcast, hasta que empezó a llenarse de historias relacionadas con la guerra de Ucrania, a la que viajó en el mes de marzo, hasta que su empresa le obligó a abandonar el país porque le hacía falta un refresco.

En «La ventana», Almudena Ariza ha explicado que en guerras anteriores no existía el podcasta como herramienta y que este ha sido su primer conflicto con redes sociales a pleno rendimiento. Hace veinte años empezó a conocer de cerca la palabra peligro, tal y como lo describe Ainhoa Alberti en «El Español»: «La primera vez que Almudena Ariza (Madrid, 1963) cubrió una guerra fue en 2003 y en el Kurdistán -era la guerra de Irak– y el cámara Manuel Ovalle le salvó la vida. Un general del ejército kurdo citó a los periodistas -alojados casi todos en el mismo hotel- para cubrir una acción ofensiva a las cuatro de la mañana. El veterano camarógrafo se peleó con ella y le dijo que irían cuando ya hubiera amanecido. A regañadientes, la reportera -porque prefiere definirse como reportera que como periodista- aceptó. Cuando llegaron al punto de la cita, horas después de la caravana oficial, se encontraron con que un ataque de fuego amigo había provocado numerosos muertos, bastantes de ellos de periodistas. «Nos salvó la vida», dijo Ariza en un programa de TVE años después».

Por su Plano Corto han pasado personajes como Alberto Sicilia, «un físico teórico que trabaja como reportero de guerra» y al que sus seguidores conocen como Principia Marsupia, u Olmo Blanco, «un joven contratenor y artista visual que ha llevado su música a Ucrania pero a quien la guerra, además, le ha convertido por azar en reportero», una experiencia que le ha dejado un enorme impacto, especialmente, tras vivir un ataque ruso en la ciudad de Irpin donde estuvo a punto de ser alcanzado por los misiles».

Recorte de prensa en la que se ve a Almudena con una superviviente de Bucha

«¿Las mujeres cubren la guerra de forma distinta? –se preguntaba en su entrega del 29 de mayo–. Hay corresponsales de guerra que, si cae un misil, se fijan en qué tipo de misil ha caído. A otros, les importa más a quién le ha afectado. Sara García Ramos es del segundo grupo. Una periodista a la que no le van los destinos cómodos. Ha sido delegada de la agencia EFE en Cuba, Filipinas y ahora en Jerusalén. Acaba de llegar de Ucrania y confiesa que aún está en proceso de digerir todo lo que ha vivido. Escuchar a Sara es aprender de una mujer viajera, valiente, curiosa y empática. Y, tal y como es ella, son sus historias. Potentes y cargadas de humanidad. Durante la conversación sale la eterna pregunta: ¿las mujeres cubren la guerra de forma distinta a los hombres?». La respuesta es afirmativa. Como es el caso de Nuria Garrido, otra joven reportera de 27 años que ha probado también que no siempre resulta fácil cubrir un desastre o mantener una sana relación profesional con cualquier empresa, «sin pelos en lengua». Ella, según Almudena, no los tiene a la hora de «reclamar su espacio y denunciar, por ejemplo, el maltrato de los medios hacia los periodistas autónomos o el paternalismo que todavía existe en nuestra profesión, especialmente, en las coberturas de guerras y conflictos».

En «La Ventana», Almudena Ariza ha estado acompañada por Nico Castellano, el periodista de la Cadena Ser que también fue enviado a Ucrania hasta que, como le ocurrió a ella, su empresa le obligó a dejar dicho territorio, o Joaquín Sánchez Mariño, un joven periodista argentino: «La guerra es el único fenómeno humano en el que todos son víctimas, todos pierden, todos terminan infelices, decía el maestro Kapuscinsky. Joaquín Sánchez Mariño, periodista argentino, ha vuelto a casa triste después de cubrir durante 40 días la invasión de Ucrania. Reconoce que la guerra le ha dejado un vacío, una angustia permanente, una sombra con la que está tratando de lidiar. Pero Joaquín, incluso con esa sombra, está lleno de una luz muy especial, la misma que ilumina sus crónicas y sus reflexiones. Por esta razón me gusta su trabajo y me gusta escucharle. Y por eso he querido conversar con él, porque es un hombre brillante, sensible, un periodista que se cuestiona constantemente su trabajo, un anti-heroe muy alejado de algunos estereotipos que acompañan a los corresponsales de guerra».

Almudena Ariza pone en circulación un podcast para hablar de periodistas

Almudena Ariza Núñez nació en Madrid, 1 de septiembre de 1963, pero su madre es de Jimena de la Frontera, aunque pasó a residir en Los Barrios, otra localidad campogibraltareña a la que la periodista vuelve de tarde en tarde y de la que llegó a ser alcaldesa su hermana Gely. La familia, como tantas otras, emigró a Madrid, 65 años atrás.

El currículum de Almudena Ariza como reportera es impresionante. Licenciada en Ciencias de la información, rama Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid), se inicia profesionalmente en la radio en Radio Algeciras (Cadena SER) en agosto de 1980 con diecisiete años, donde ejerció como locutora de radio hasta agosto de 1981, para incorporarse meses más tarde y durante un año como locutora de los 40 Principales en Radio Madrid, de la misma cadena. Cambió la música por la letra: entre 1983 y septiembre de 1989, se desempeñó en informativos y programas locales de dicha emisora, hasta que ese último año, pasa a ser locutora, editora y productora de Hora 14.

En el siguiente enlace, la propia Almudena relata su estancia en la emisora algecireña:

https://www.facebook.com/watch/?v=2846895025527820

Ese mismo año, sin embargo, pasa a televisión para acompañar durante dos años en Televisión Española a Jesús Hermida, en el telediario de la noche. Se quedará en dicha casa como reportera de los servicios informativos como copresentadora del concurso ¿Cómo se hace? con el incombustible Jordi Hurtado. Entre septiembre de 1995 y septiembre de 1996 es presentadora de Directo, directo, dirigido por Paz Fernández Xesta. Entre septiembre de 1996 y septiembre de 1998 pasa a ser copresentadora del Telediario 1 con Matías Prats y Jesús Álvarez en los deportes y entre septiembre de 1998 y septiembre de 1999 copresenta el Telediario Fin de semana con Pedro Sánchez Quintana y Sergio Sauca en los deportes.

Profesional inquieta, pidió excedencia en TVE, viajó a Nueva York como free lance para completar su formación periodística y, tras una breve experiencia en Cope, a su regreso, un año después, pasa a presentar Informe Semanal, el mismo año en que se incorpora a la plantilla de dicha cadena Letizia Ortíz, la actual reina de España, con quien mantuvo una relación cordial.

Almudena Ariza ha vuelto temporalmente a Nueva York

Entre septiembre de 2001 y agosto de 2010, Almudena Ariza fue enviada especial del área de Internacional de los Servicios Informativos de TVE, donde cubrió muchos de los grandes acontecimientos informativos: Los atentados del 11 de septiembre de 2001 o las guerras de Afganistán –donde se le pudo ver tocada con un pañuelo en situaciones de riesgo doble, como periodista y como mujer—o e Irak, donde rodó en las trincheras y en los campos minados, países a los que ha regresado en numerosas ocasiones para hacer reportajes de la posguerra, muchos de ellos sobre la violencia terrorista, la situación de las mujeres, las escuelas, los niños, etc. Como enviada especial también le tocó cubrir decenas de catástrofes, terremotos como los de Turquía, Irán o Haití.

Sin dejar de ser runner –una de sus principales aficiones–, viajó por Asia y África realizando crónicas informativas sobre los efectos del sida, guerras o hambrunas. Cubrió también el tsunami de Indonesia y fue la primera periodista española que llegó a Banda Aceh en el norte de Sumatra, la zona más próxima al epicentro de la catástrofe y que causó la muerte solo en esa ciudad, a más de cien mil personas. En varias ocasiones ha regresado a Aceh para contar al mundo el abandono que sigue sufriendo la zona.

América Latina ha sido otro de los destinos periodísticos en los que ha estado, donde fue enviada especial para cubrir la crisis de Argentina en 2001, hasta la situación de los indígenas en Guatemala, las maras en América Central, la vida de las favelas de Brasil o la pobreza en El Salvador y Nicaragua.

Tampoco han faltado, a lo largo de su trayectoria, momentos de relativo reposo. Así, en el verano de 2007 le tocó presentar el programa Hay que vivir y ha llegado a retransmitir los encierros de San Fermín con Javier Solano, también en La Primera.

Almudena junto a su madre, Ángeles, en una emisión de TVE durante su estancia en París

Desde agosto de 2010 hasta diciembre de 2012 fue corresponsal de TVE en Asia-Pacífico, con sede en Pekín, sorteando el control de una férrea censura y llegando a entrar desde allí en Corea del Norte, un país vetado a los periodistas. También desde allí realizó reportajes sobre India, visitó Pakistán en varias ocasiones, cubrió en Indonesia la violenta erupción del volcán Merapi, llegó a Australia para informar sobre las peores inundaciones del siglo y en Corea del Sur estuvo en varias ocasiones para hablar con desertores norcoreanos y, según recuerda su entrada en Wikipedia, “abordar otras cuestiones como el sistema educativo o el incremento del suicidio entre los jóvenes”.

También se desplazó a Japón para informar sobre el Terremoto y tsunami de Japón de 2011 o los pueblos abandonados de Fukushima: de hecho, fue la primera reportera española que entró en la zona afectada por la crisis nuclear.

Almudena Ariza, en una de sus coberturas informativas

Desde enero de 2013 a julio de 2019 fue corresponsal de TVE en Nueva York, a donde ahora ha vuelto para cubrir la baja de Sara Rancaño, tras una estancia de dos años en París en la delegación de esa misma cadena pública. Como corresponsal en Nueva York se encargó de cubrir la información de EE. UU. y la del resto de países de América del Norte. Ha cubierto las consecuencias de los devastadores huracanes que han sacudido Houston, Florida, Georgia, Carolina del Sur y también ha viajado hasta Haití, Puerto Rico o República Dominicana, afectados también por ese tipo de catástrofes. O ha seguido el caso del español en el corredor de la muerte, en Florida, o los tiroteos masivos como el de Parkland (Florida) donde entrevistó a las víctimas de la masacre y a los estudiantes que han creado el nuevo movimiento contra las armas Never Again. También se ha ocupado del activismo de otro movimiento que ha sacudido la sociedad americana Me Too, la nueva revolución de las mujeres.

Al tiempo, ha impartido clases de reporterismo y de comunicación audiovisual en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid. Ha sido profesora en el Instituto RTVE y en los máster de radio y televisión de la Universidad Rey Juan Carlos. Ha dirigido numerosos cursos de capacitación periodística en las Universidades de Chile, Argentina, El Salvador, Honduras y México y es conferenciante habitual en cursos sobre periodismo en universidades españolas y americanas. También colabora con publicaciones nacionales e internacionales.

Su trabajo le ha hecho merecedora de prestigiosos galardones

A su biografía, cabe añadir también algo que nunca fue: a 3 de diciembre de 2019, Enric Hernández director de Información y Actualidad de RTVE, la propone como nueva directora de los Servicios Informativos de Televisión Española, nombramiento que posteriormente rechazó el 16 de diciembre de 2019, después del referéndum no vinculante al que se somete normalmente cada nueva dirección de informativos de Televisión Española desde 2008. En la votación obtuvo 308 votos favorables, 117 en contra y 73 votos en blanco y contó con el 61% de apoyo de la plantilla de informativos, pero la participación fue de un 10%. El censo constaba de 3.200 profesionales y finalmente participaron 498 trabajadores, en el anterior referéndum participaron 855 empleados. Por ello, decidió renunciar al cargo, aunque hubiera podido asumirlo con toda legitimidad.​

Entre otros galardones, ha recibido la Antena de Oro, el Premio Iris de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión de España, el del Club Internacional de Prensa o el prestigioso Premio Derechos Humanos del Consejo General de la Abogacía Española, a la excelente cobertura de conflictos bélicos y crisis humanitarias. Y su historia sigue. Afortunadamente para quienes la admiramos.

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