Algeciras, más allá de un pasodoble

Paloma Fernández Gomá pasa revista a la historia taurina de Algeciras, desde el torero machadiano Cara Ancha a los dos cosos de la novia guapa del sol

Algeciras tiene un pasodoble: Una Novia Guapa del Sol. Los pasodobles son muy nuestros y muy toreros como el que dice: «pisa morena, pisa con garbo que un relicario me voy a hacer, con el trocito de mi capote que haya pisado tan lindo pie».

Y la Novia del Sol del pasodoble de Algeciras tiene: la arena y la caricia del agua sobre la Bahía para hacerse también un relicario; mientras el sol como compañero lanza sus rayos sobre los tendidos del ruedo; hoy Las Palomas, ayer La Perseverancia, donde toreó lo más granado de aquel tiempo como Lagartijo, Rafael El Gallo, que tuvo una grave cogida en este coso taurino, Pastora Imperio suspendió su gira para venir hasta Algeciras por la gravedad de la cornada.Y hablando de El Gallo hay que recordar a su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, torero y aficionado a la literatura, amigo de Federico García Lorca, que murió a consecuencia de una cornada en la plaza de Manzanares. García Loraca inmortalizó a este torero escribiendo la elegía «Llanto por Sánchez Mejías». Joselito, Juan Belmonte y los algecireños Cara Ancha y Morenito de Algeciras fueron cartel de tardes de gloria. El nombre de esta plaza figura en El Cossío. En la plaza actual de Las Palomas torearon Paquirri y Miguel Mateo Miguelín, que nació en Murcia, pero su patria chica fue Algeciras; se crío, en el patio Custodio.

Era costumbre que los toreros tuvieran un pasodoble y un anís con su nombre. Recordemos las notas: «Marcial eres el más grande..».Y aquello de: Ponme un «Machaquito».

Algeciras ciudad de costa y de interior, de levante y poniente, de capote y bolero, entre otras muchas más cosas, tiene un pasodoble y a falta de tener un anís tiene un barrio con nombres de toreros: Chicuelo, Cara Ancha, Lagartijo, Chicorro, Morenito de Algeciras, Frascuelo…los nombres se suceden como si de un ruedo se tratara. Calles estrechas, sin salida, que cada día recorren aquellos nombres que fueron protagonistas de un tiempo. Hoy el tiempo se detiene en esas calles que difícilmente recuerdan; pues el protagonismo ha ido cambiando y ya no lo tienen los capotes ni los trances en la arena. Sopla otro viento. Pero quizá la historia es terca y tiene memoria, muchas memorias, diría yo. Cada persona cuenta la feria según le fue en ella, y de la historia, cada uno recuerda aquello que más le impacta, determina o define, aquello que más le toca el corazón, y en ello confluyen sentimientos y algunas razones que hilvanan los flecos del recuerdo.
Algeciras se muestra atenta a su pasado, que conviene recordar para darle a su historia ese perfil de años que presenta una auténtica diversidad «muy especial».

Paloma Fernández Gomá, escritora y profesora
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