Abuelos en el colegio

"Hay residencias que son como hospitales y no bien equipados; allí esperan nuestros mayores su hora final", describe la articulista

Los abuelos vuelven a llevar a sus nietos a los colegios y a las actividades extraescolares como los entrenamientos de fútbol.

Ellos son unos abnegados.  Su causa es ayudar a sus hijos ante todo. Merecen reconocimiento, apoyo y el mayor de los afectos.Sonríen ante las dificultades detrás de la mascarilla, madrugan y juegan aunque su edad no les acompañe.

Nuestra sociedad recurre a ellos en tiempos de carencia. Son el salvavidas o el timón que reconduce a las familias.Y si miramos atrás fueron sus pensiones las que sacaron adelante a sus familiares  en la pasada crisis.

Pero ¿es que deben de ser las crisis la pantalla de fondo donde se refleje el valor de los abuelos? Son los abuelos los que morían en las residencias. Ellos cansados, muchos de ellos enfermos y todos asustados, solos ante el dolor. Sí ante el dolor que provoca el miedo. Miedo a la muerte en soledad. Ellos que todo lo antepusieron.

Quizás el tiempo vivido entre los abuelos que acompañan a sus nietos al colegio y los de las residencias, no es el mismo, sus circunstancias han variado; pero su abnegación ha sido y es la misma.

Todo ello me hace pensar que los necesitamos y ellos necesitan a sus hijos y nietos para vivir el día a día con ellos y que sus vidas renazcan a cada instante. Es el amor ese vínculo carismático que une a las familias, el que acude a prestar ayuda cuando es necesario. Mientras tanto permanece en reposo, nunca de fue. 

Ellos, los abuelos, están siempre cerca e incluso desde las residencias nos miran, nos recuerdan y quisieran abrazarnos. Sentirse amados es la esperanza que fortalece a nuestros mayores. Las casas no cuentan con espacio, llevamos una vida de vértigo, somos consumidores voraces. No hay tiempo para nada.

Hay residencias que son como hospitales y no bien equipados; allí esperan nuestros mayores su hora final. Qué tristeza hacerse viejo y ser un juguete abandonado; ya no se puede jugar con él, no sirve.Si esta sociedad aspira a ir arrinconado lo que no les puede servir, comparando a las personas con objetos; he de decir que no me gusta. Hay que cambiar el canon de nuestra conducta. Equiparar vida con bienestar y muchas otras cosas.

Fotografía: José Luis Tirado

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

2 respuestas

  1. Estamos viendo imágenes tristes de ancianos maltratados en residencias públicas. ¡Cómo hacer sufrir tanto a los mayores indefensos que confiaron en ser cuidados en sus últimos años de vida! La sociedad que permite estos desmanes es una sociedas enferma que necesita uns profunda revisión por parte de las autoridades competentes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *