400 vietnamitas en el Burgo Turístico

Durante cinco meses, entre 1980 y 1981, casi medio millar de refugiados vietnamitas esperaron en La Línea a que se les repartiera por el resto de España

Si a través del buscador de internet de su preferencia asocia hoy las palabras Vietnam y La Línea de la Concepción, aparecerán menús o uñas vietnamitas, pero hace cuarenta años, la historia era distinta. Ahora, que los refugiados afganos han llegado a la base de Rota y empiezan a repartirse por el mundo, quizá convendría recordar que la citada ciudad campogibraltareño recibió durante varios meses a 400 refugiados de dicha nacionalidad que huían de la guerra que había asolado su país hasta la retirada final de Estados Unidos.

Desde el sudeste asiático, entre 1978 y 1981, huyeron alrededor de un millón de personas en barcos de diverso porte, pero en general se trataba de frágiles embarcaciones al pairo de los tifones. Por eso, les llamaron Boat People, una expresión antigua que quizá podría traducirse como las personas barco: “Fue horrible. Porque la primera vez que … La primera vez fueron siete días y nos encontramos siete veces con piratas tailandeses. Y saltaron a los barcos con todo tipo de cuchillos y hachas y todo. Así que se llevaron todo, lo que sea traemos. Oro, dinero, pero por suerte no mataron a nadie «, rememora ahora desde Vancouver Anh Khuat, entonces muy joven.

A aquellos fugitivos de la antigua Indochina francesa, supervivientes de una guerra que dividió a su nación en dos, huyeron clandestinamente, sobornando a funcionarios y agentes de toda índole, aunque hubo quien pagó con oro, hasta quedar prácticamente arruinados, el permiso oficial para poder marcharse del país cuando cayó Saigon y se instauró el régimen comunista.

Varios países acogieron a los fugitivos. Fueron los primeros refugiados no europeos en llegar la Alemania aún dividida en dos. También España acogió a un pequeño contingente. En La Línea, cuatrocientos de ellos, llegados desde Hong Kong, fueron instalados en el recién inaugurado Burgo Turístico, la actual Residencia del Tiempo Libre.

Apenas estuvieron unos meses, entre comienzos de octubre de 1980 y el mes de febrero de 1981. Se trataba, al menos fue lo que se dijo desde los despachos oficiales, de una estancia temporal “para su adaptación al clima y las costumbres españolas”, según podía leerse el 27 de octubre de 1980 en el diario El País, en una crónica firmada desde Cádiz por el periodista Fernando Santiago.

Dicho periódico relataba un suceso violento que había tenido lugar allí, durante una reyerta entre varios vietnamitas, que se saldó con el balance de un muerto y de un herido.

“Otro refugiado se ha fugado y se desconoce su paradero. Estos vietnamitas forman parte de un grupo de refugiados indochinos que se comprometió el Gobierno español a acoger. Este grupo llegó a La Línea a principios del presente mes de octubre, procedente de Manila y Hong Kong. La persona muerta es Tran Ban Cu, de 33 años”, describía Santiago.

Y proseguía El País: “Al parecer, la reyerta se produjo por motivos ideológicos entre dos grupos rivales. Esto ha provocado que 91 vietnamitas, del total de cuatrocientos que se encuentran en La Línea, hayan sido trasladados a Cáceres en previsión de nuevos accidentes. Dieciséis han pasado a disposición de la autoridad judicial como presuntos implicados en la reyerta”.

En realidad, no fueron a Cáceres sino a Badajoz, a donde llegaron al menos ochenta familias. El diario “Hoy” localizó en 2015 a algunos de ellos. En una crónica firmada por J. López Gago, se recuerda como una niña que terminó llamándose Guadalupe nació en el seno de una de aquellas familias, en enero de 1982: “Ella es una de los cuatro hermanos de la familia Tran Bui, que tuvo que dejar su país tras la Guerra de Vietnam (1955-1975). Pasó el conflicto y las condiciones para los supervivientes seguían siendo durísimas. Esto motivó que los organismos internacionales expidieran documentos de asilados para paliar el sufrimiento de miles de personas. Su destino inicial era Alemania, pero al viajar con más miembros de la familia, como un tío y una tía abuela, no fue posible”.

“Su siguiente opción era alguno de los países más al norte en Europa, pero llegando desde el sudeste asiático el clima no les convencía. A España le correspondió un cupo mínimo de personas y aquel matrimonio con dos hijos llegó a Badajoz”, relata el periodista.

Una de ellas se llama Hoa, que significa Flor, el nombre por el que la conoce todo el mundo: “Vive en la capital pacense, es la hermana mayor de Guadalupe y sabe por sus padres que sus dos primeros años de vida los pasó en Son Tai, un pueblo de Hanoi (Vietnam), pero poco más. Sus recuerdos más vagos se remontan al barco que los llevó a Hong Kong, donde más tarde le confesaron que tuvieron unas dificultades enormes”.

“Flor viajó en uno de esos barcos que recaló en Hong Kong y hoy es una pacense más. Cuando pusieron pie en España lo hicieron en la Línea de la Concepción (Cádiz). Después los llevaron a Extremadura como refugiados, concretamente a la finca La Orden de Guadajira, a media hora de Badajoz. En esta ciudad recalaron finalmente en un piso de la avenida de Colón que costeaba entonces Cruz Roja, rememora esta mujer, hoy casada y con dos hijos. Ella llegó con un hermano mayor, Hung, también plenamente integrado en Badajoz. Ambos vieron nacer a los pocos años a sus dos hermanas en esta ciudad, Guadalupe en 1982 y Esther en 1987”.

Sin embargo, en su mayoría, los vietnamitas de La Línea terminaron desperdigados por el territorio español. Así lo contaba Antonio Núñez, a 11 de febrero de 1981, también en las páginas de El País: “Trescientos cincuenta refugiados vietnamitas llegados a La Línea (Cádiz) hace más de tres meses, desde Hong Kong, han comenzado a ser repartidos por todo el país en busca de un puesto de trabajo y una vivienda. La mayor parte de ellos salieron del antiguo Vietnam del Norte en mayo de 1978 en pequeños barcos de vela que sólo fueron autorizados a atracar en otros puertos cuando amenazaban hundirse. Hoy los gobiernos civiles de varias provincias españolas intentan buscarles un asentamiento definitivo”.

Hasta la capital leonesa, al barrio de Pinilla, viajaron 34 familias, chinos vietnamitas, cuyas edades oscilaban entre ocho meses y 65 años: “Ninguno de ellos conoce el español -sólo algunas palabras aisladas-, ni el inglés, ni el francés, y los organismos oficiales encargados de su cuidado han tenido que recurrir a los buenos oficios de un antiguo misionero jesuita, el padre Victorino García, como único intérprete posible en toda la provincia”, relata dicha crónica firmada en León.

Por dicha información, conocemos detalles genéricos de dicho colectivo, que con anterioridad había estado en La Línea: “Entre los refugiados figura un minero, un ferroviario, un ebanista, un fontanero y un médico de 35 años, Chen Chin Huei. Les acompañan sus mujeres y una numerosa tropa de niños, algunos de los cuales nacieron ya fuera de su país”.

“Según el relato hecho por el médico, fueron alrededor de doscientos los que salieron de Haipan, en Vietnam del Norte, en un barco que no pudo atracar en ningún puerto chino durante más de dos meses, lo que les obligó a vagar sin rumbo por la zona. Durante la travesía murió al menos un niño, sin que las autoridades chinas les permitieran desembarcar en su territorio, limitándose a entregarles víveres periódicamente. Por último, pudieron atracar en Hong Kong, cuando el barco estaba a punto de hundirse a causa de una vía de agua”.

Desde la colonia británica de Hong Kong a las cercanías de otra, la de Gibraltar. Echaban de menos, eso sí, disponer de dinero de bolsillo para sus gastos cotidianos, mientras les buscaban una residencia definitiva.

Otra de las familias viajó desde La Línea hasta Roquetas de Mar, en Almería, donde terminaron abriendo un restaurante de comida asiática: “Mis padres y hermanos son de Vietnam, vivieron la famosa Guerra de Vietnam contra Estados Unidos. Una vez acabada, Vietnam estaba sumida en una reestructuración del país y mi padre, que es mitad chino y mitad vietnamita, fue visto con malos ojos tras un ataque de castigo por parte de China a Vietnam porque este hizo lo mismo con su vecina Camboya. Salieron del país a finales de 1978 y fueron acogidos en Hong Kong, por aquel entonces colonia inglesa. Estuvieron 6 meses en un campo de refugiados y en el día que las embajadas recibirían a sus futuros acogidos, mi padre llegó tarde debido al trabajo”, relata su hijo, Long Phan a la publicación “Almería is different”.

“La única embajada que había abierta era la española, por lo que mi familia se dirigía a España. Llegaron en 1980 y su primera parada fue La Línea de la Concepción, Cádiz y al poco se establecieron en San Pedro de Alcántara, Málaga. Estuvieron 6 años y mi madre quedó embarazada de mí en 1986. En ese mismo año, mi padre leyó en un periódico la existencia de un local en venta en Roquetas de Mar y lo apostó todo en este local que, desde entonces y a día de hoy, es el Restaurante Cantón, y con él estamos mis hermanos y yo”.

Muchas otras historias aún esperan a que alguien las cuente. O las desempolve.

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